Hemangioma infantil
 
 
 
 

 

Hemangioma infantil

Hemangioma infantil

Los hemangiomas son los tumores benignos más frecuentes de la infancia, con una incidencia entre 10-12% de los menores de un año y de 2,5% en los recién nacidos, siendo más frecuentes en los prematuros. Son más afectadas las niñas, con una proporción que varía entre 6: 1 a 2: 1, con respecto a los niños, excepto en los prematuros en que la proporción es de 1:1.

 

Los hemangiomas son una neoplasia vascular benigna, originada en las células endoteliales: Es el tumor de partes blandas mas frecuente en la infancia. son lesiones  caracterizadas por un período de crecimiento, seguido por uno de estabilización e inactividad, para finalmente involucionar y desaparecer espontáneamente en la mayoría de los casos.

Los hemangiomas están presentes al nacimiento en un tercio de los casos, apareciendo el resto en el transcurso del primer mes de vida.
Hay una fase de crecimiento rápido que dura entre tres a diez meses, luego involuciona a partir de comienzos del segundo año, fase que puede durar entre dos a diez años.

Aproximadamente 50-60% de los hemangiomas ha desaparecido a los 5 años de edad, 70% a los 7 años, 95-97% a los 10-12 años.

En la evolución se reconocen tres fases:

1.-Fase de crecimiento: desde el nacimiento hasta el primer año de vida.

2.- Fase estable: desde el segundo año de vida hasta los dos años de edad.

3.- Fase involutiva: Desde los dos años hasta los 7 años.
La lesión inicial puede ser una mácula pálida, eritematosa o telangectásica, con o sin halo pálido, un grupo de pápulas rojas brillantes o una mácula-pápula azulosa. Los hemangiomas superficiales evolucionan a nódulos con forma de cúpula, de color rojo vivo o placas de consistencia elástica que empalidece parcialmente con la compresión. Los hemangiomas profundos son de color piel o azulosos, algo más compresibles y en su superficie pueden observarse telangectasias, vasos y venas pequeñas. Éstos últimos pueden cambiar de tamaño y color con el llanto o la actividad.

El primer signo de involución es la decoloración grisácea, la cual comienza desde el centro de la lesión, junto con la pérdida de consistencia y el aplanamiento de ésta. La regresión de los profundos es más difícil de apreciar, pero la progresión es similar. La rapidez y el grado de involución depende de cada hemangioma, pero hay localizaciones más difíciles, tales como, los labios, la parótida, o la punta nasal (nariz de Cyrano). Aproximadamente, un 40% de los niños presenta algún cambio cutáneo residual, siendo los más frecuentes atrofia, piel redundante, telangectasias, decoloración y cicatrición.

La involución espontánea del hemangioma, permite que el 50% de los casos, la piel recupere una apariencia normal, sin dejar cicatrices o manchas residuales.
La ulceración es la complicación más común, presentándose en 5-13% de los casos, pudiendo ser ésta muy dolorosa, especialmente en la región perioral y perianal. Éste puede sangrar o sobreinfectarse. El sangrado cede con la compresión, aunque se han reportado casos de hemorragias masivas de difícil manejo. La sobre infección generalmente está limitada a la piel, pero puede complicarse con una celulitis u osteomielitis. Signos de alerta son exudación de la piel circundante, supuración, calor, sensibilidad, dolor y fiebre. El agente más frecuentemente involucrado es el Streptococcus B-hemolítico grupo A. La ulceración puede dejar cicatrices, la cual puede ser desfigurante dependiendo del tamaño del hemangioma.

Dada la evolución natural de los hemangiomas, la mayoría sólo requiere de seguimiento y observación por parte del médico, debiendo ser tratados aproximadamente un 10% de todos los casos, sobretodo aquellos de cara y cuello.

Los hemangiomas pueden causar mucha ansiedad por parte de los padres por lo que es fundamental explicarles en qué consiste esta afección y cuál es su comportamiento. Es importante fortalecer la relación médico-paciente, especialmente en aquéllos de localización facial o de gran tamaño, de manera que los padres puedan enfrentar sus temores y la estigmatización social a la cual pueden estar sometidos.

 La tasa de regresión es variable y no esta relacionada con el tipo de hemangioma, ni sexo, ni tamaño, ni sitio afectado.

En la fase de crecimiento el control debe ser mensual para detectar complicaciones como la ulceración o hemorragia.

En las fase estacionarias o involutivas, los controles debe postergarse cada tres a seis meses. Los signos de involución recordemos que son cambio de color, de rojo brillante a pálido, aparición de áreas blanquecinas en el centro del hemangioma y consistencia mas blanda.

SABER DIFERENCIAR.

Especialmente con las malformaciones vasculares. Estas a diferencias de los hemangiomas son errores en el desarrollo de los vasos capilares, venosos, linfáticos o arteriales. que siempre están presentes en el momento del nacimiento, crecen proporcionalmente con el niño y no involucionan.

Existen hemangiomas que requieren tratamiento dado su ubicación y su crecimiento rápido, algunos de ellos comprometen la vida porque invaden la via respiratoria, u estructuras de cara como el ojo, labios, nariz y otras visceras.

Tratamiento:

 Actualmente se reporta una mejoria importante con el uso del propranolol utilizado a dosis de 2mgs/Kg/dia, dividido en dos dosis, con pocos efectos adversos. Es importante tomar controles de glucemia y presión arterial. Los corticoides eran el mejor medicamento y han pasado a ser segunda opción.

Bibliografía.

1.- Kramer H Daniela. et al. Propranolol en el Tratamiento de los Hemangiomas de la Infancia. Rev. chil. pediatr. [online]. 2010, vol.81, n.6, pp. 523-530.