DEFINICION:

Se define al síndrome de estatura corta como la presencia de una talla menor a la mínima aceptada en las gráficas poblacionales de crecimiento (también llamado percentil 3 porque debajo de este valor, se encuentra el tres por ciento de la población), o aquel niño que sin causa evidente disminuye la velocidad con que venía creciendo, colocándose en parámetros inferiores a los normales para su edad y sexo.

¿Cuáles son las causas más frecuentes del síndrome de estatura corta? 
Los niños que presentan el síndrome de estatura corta no tienen una enfermedad propiamente dicha, presentan una de las llamadas “Variantes normales del crecimiento“, es decir formas de crecimiento diferentes, que generalmente corresponden a patrones de crecimiento familiar, en los cuales no se encuentra ninguna alteración física y mucho menos hormonal.

Dentro de estas “Variantes normales de crecimiento” se encuentran dos cuadros clínicos: la Talla Baja Familiar y el Retardo Constitucional del Crecimiento y Desarrollo.

En el primer caso, la talla baja familiar se considera en aquellos niños que efectivamente tienen algún familiar, generalmente el padre o la madre, con estatura corta, pero que se incrementa progresivamente en forma adecuada, a pesar de encontrarse por debajo de los límites normales para su edad, y que además no tienen ninguna otra enfermedad que pueda ocasionar crecimiento inadecuado. 
En el segundo caso, se encuentran niños que sólo sufren un retraso en su crecimiento, hay un “reloj biológico de maduración, más lento” pero que alcanzan esta madurez en edades posteriores, momento en el cual también su estatura retornará a los criterios normales de acuerdo a la estatura familiar.Si bien en estos casos no se requiere de ningún tratamiento específico, es importante la vigilancia periódica por un médico capacitado, que pueda detectar desviaciones de los patrones normales de crecimiento. 

     ¿Cuáles son las causas más frecuentes del síndrome de estatura corta?


Las causas habituales de detención del crecimiento, que deben considerarse en primer término, son las enfermedades comunes de la infancia y dentro de éstas destacan la desnutrición crónica, la parasitosis, enfermedades respiratorias crónicas como el asma bronquial, infecciones crónicas, trastornos gastrointestinales que afecten la absorción de los alimentos, o incluso los estados depresivos o de privación afectiva en los niños pueden ocasionar un crecimiento lento y anormal.

Existe además un pequeño grupo de pacientes que presentan trastornos severos del crecimiento ocasionados por alteraciones en las hormonas que intervienen en el proceso de crecimiento. Dentro de éstas se encuentran defectos en la función de la glándula tiroides, anormalidades en las hormonas que participan en el desarrollo sexual de un adolescente, y muy importantemente alteraciones en el sistema de la Hormona de Crecimiento.

     Todas estas enfermedades ocasionadas por alteración hormonal requieren de la realización de estudios especializados y del manejo por un endocrinólogo pediatra. 

En los casos en que la alteración del crecimiento se deba a enfermedades generales asociadas, como infecciones respiratorias o digestivas de repetición, desnutrición crónica y otras, el tratamiento oportuno de la enfermedad que la está ocasionando volverá al niño a un patrón de crecimiento normal.  Se inyecta la Hormona de Crecimiento en casos como la “deficiencia de hormona de crecimiento”, aunque también se usa en insuficiencia renal crónica,  síndrome de turner, síndrome de prader-willi y talla baja idiopática, para recuperar el crecimiento y desarrollo normales.

En los últimos años, el empleo de la Hormona de Crecimiento, como tratamiento para los niños con estatura corta, ha cobrado gran auge, si bien es fundamental mencionar que dicha hormona es sumamente eficaz en el tratamiento del niño con “Deficiencia de Hormona de Crecimiento” y en algunos casos de estatura corta asociada a problemas genéticos, no lo es en niños con otras causas de estatura baja, por lo que su uso debe ser muy cuidadoso, restringirse exclusivamente a pacientes con estos diagnósticos y ser manejada únicamente por médicos con amplia experiencia en su uso.

Cuando debe iniciarse la evaluación de un niño que crece mal? 
En cuanto se detecte que un niño no está creciendo de acuerdo a lo esperado debe iniciarse su estudio, no importa la edad que el niño tenga e incluso durante los primeros meses de vida. Es un error esperar al momento de la adolescencia con la esperanza de que sea entonces cuando el niño recupere los centímetros que le faltan, ya que en estas edades generalmente ya es demasiado tarde para poder ayudarlo, pues justo en la adolescencia los muchachos están a punto de finalizar su crecimiento.

¿Qué recomendaciones generales se deben hacer para favorecer el crecimiento adecuado en los pequeños? 
Sabemos que la estatura final de un individuo es el producto de la interacción entre varios factores, dentro de los cuales los aspectos familiares y hereditarios son tal vez los más determinantes. Sin embargo algunos otros aspectos permitirán que un niño crezca en forma óptima, de acuerdo a lo que su información genética (herencia) le permita.

 Otro factor que favorece el crecimiento adecuado de los niños y niñas incluye el proporcionales una nutrición balanceada, equilibrada, proporcionada, bacteriologicamente pura, adecuada a su edad, suficiente pero no excesiva, evitar los alimentos “chatarra” y crear buenos hábitos de alimentación y hacer ejercicio. 

La evaluación médica periódica en base a las gráficas del crecimiento y desarrollo de los niños y las niñas permitirá que se detecten este tipo de problemas en forma temprana y se manejen por personal médico especializado, mejorando así no solo la estatura final para la vida adulta, sino el desarrollo emocional del niño.

  Por fortuna, las alteraciones del crecimiento que realmente se deben a enfermedades endócrinas tienen una frecuencia mucho menor dentro del universo de niños con estatura corta. 

 BIBLIOGRAFIA:

1. Parks JS, Felner EI. Hypopituitarism. In: Kliegman RM, Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF, eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 18th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier;2007:chap 558.

2. Fuente: Página Mi pediatra. Dra Leticia M. García Morales. Endocrinóloga Pediatra del Hospital Infantil de México.